Entre 1880 y 1900, la Rio Tinto Company Limited adquirió 31 locomotoras de vapor clase I (0-6-0 T) a Dübs & Co., basadas en el modelo NER 1001 de William Bouch, para el ferrocarril minero de Riotinto. Estas locomotoras, conocidas como las “chatas”, eran robustas, de caldera larga, diseñadas para trabajos pesados y maniobras en vía estrecha, usadas para transportar mineral, escombros y pasajeros. Tras el cierre de la línea minera en los años 70, algunas locomotoras fueron rescatadas y restauradas por la Fundación Río Tinto, destacando la clase I núm. 51, rescatada en 1985 y que actualmente circula como Ferrocarril Turístico Minero, empleando piezas de la locomotora núm. 50, que había quedado abandonada en 1969 en el túnel 5 de Corta Atalaya. La carrocería de la num. 50, aunque dañada por un derrumbe, fue posteriormente recuperada para su futura restauración.


